Querido blog:
Hoy caminé por Ñuñoa muy muy temprano, creo que el hecho de ir sin música en los oídos me hacía escuchar más fuertemente mis pensamientos con esas ventanitas del tipo virus de windows cuando se abren todas al mismo tiempo una tras otra y posibilidad de cerrar. Creo que sentí mucha nostalgia y a ratos me sentí muy libre muy mi.
Mientras pasaba por esas automotores imaginaba una situación absurda como el hecho de ir tal cual pero con la posibilidad de contar con mucho dinero y así como quien se compra un agua porque le da sed, entraba a una sucursal de esas y me compraba el auto nuevo de paquete. Creo que sonreí.
También pensé en lo que pasó la noche de ayer y la de antes de ayer. Creo que hice un gesto de cabeza de indiferencia pero risueña y ahí pensé en el olor a dentista que dicen que es el del clavo del olor y la anestesia.
Me encontré con mucha gente buena que conocí tiempo atrás, años y me sentí felizmente tranquila.
Pensé mucho en armar y en desarmar, en mamá, hermano, la nieve, los loros de la plaza, lo nuevo, lo antiguo, el futuro, el karma, el modo challenger, en ti, en mi, en nosotros, en la gordura, en el presentimiento estúpido que me ronda, el auto convencimiento, la decisión, los sueños con mama, hermano, el perro amado llamado Chin, el amor, tu amor, mi amor, nuestro amor, pesé en que no hay cabida por ahora para el llanto y el miedo no está.
Cierro con la frase de la peli que decía: “el truco está en que tiene que doler pero no se tiene que notar.”
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